Supe de este documental de rebote, como me suele pasar con todas las películas que veo. Estaba investigando un poco las producciones de La Blogotheque, concretamente los clips de su realizador fetiche Vincent Moon, cuando vi un banner en el que se hacía referencia al documental. ¿Y cómo llega una película de esta temática a la web francesa? Pues porque trata sobre música y porque Vincent Moon, hombre que se apunta a todo, grabó algunos clips de los conciertos. Así pues me puse a buscarla pero las coincidencias hicieron que la encontrara en una tienda; así que la compré (las referencias hay que tenerlas).

El documental trata sobre el festival que tiene lugar todos los años en Mainhead, Inglaterra, en una ciudad de veraneo, donde las familias de los sesenta y setenta iban a pasar sus vacaciones estivales. Dicho festival, organizado originariamente por los miembros de Belle And Sebastian, tiene una peculiaridad y es que no hay sponsor, por lo tanto no hay barreras entre músicos y fans; todos comparten un mismo espacio durante los días que se tienen lugar los conciertos. No hay barreras. Ah! Otra cosa que me gustaría destacar es que todos los años un grupo en concreto organiza todo el festival, es decir, invitan a los músicos que más les apetece escuchar o tocar.

El documental, dirigido por Jonathan "Tarnation" Caouette, es una mezcla de imágenes grabadas por realizadores, fans, músicos, etc, por todo el mundo que tenía algún video del festival. A partir de ellas organiza, compone y crea un relato que retrata los diez años de All Tomorrow's Parties. Actuaciones en directo, en un casino, en una habitación o en un campo. Música al aire libre, sin ataduras ni limitaciones comerciales.

El único aspecto que me atrae del documental es el montaje porque la historia de los diez años queda algo diluida ya que prima más el ambiente musical. La historia presente del festival la contrapone con la "antigua" ciudad de veraneo, creando así una especie de similitud entre las antiguas costumbres de la juventud y las de ahora. Para ello contrasta imágenes de súper 8 y de televisión con las grabadas ahora en videocámaras, móviles, cámaras fotográficas, y por que no, súper 8 (y que no desaparezca). Quizás lo que no tenemos en cuenta es la cantidad de horas que le han tenido que dedicar al visionado de vídeos. Toda esta cantidad ingente de imágenes crea un collage de lo más colorido y de lo más caótico (si tenemos en cuenta el anterior documental de Caouette, del que hablé en mi primer post sobre documentales) dentro del orden del propio relato.

All Tomorrow's Parties tiene que se visionado con el volumen de la televisión lo más alto posible, sin muebles en la habitación, y con una predisposición a ponerse a bailar y saltar al ritmo de la música.